Un acercamiento desde varias concepciones filosóficas de la historia
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Alcance
La
presente reflexión se hace a partir de lo estudiado y discutido
en el curso de (Introducción a la) Filosofía de la
Historia[1].
Pese al título de la asignatura, el presente escrito es una recapitulación
personal de sentidos y no una argumentación filosófica, ni
mucho menos una enumeración de datos. Asimismo, a partir de los
diferentes conceptos de historia[2],
a lo largo de diferentes etapas de la humanidad, se intenta una comprensión
de las actitudes ante el hecho y concepto de conflicto y su función
en tales esquemas de pensamiento.
Planteamiento
El
conflicto personal, social (y podría decirse, histórico)
ha estado presente desde que el hombre es tal. Ante este hecho se han asumido
diversas actitudes, según la función que ejerce el conflicto
en el marco conceptual de cada cultura (decir que siempre ha habido filosofía
de la historia sería falso).
Si
bien en muchas ocasiones en la historia el conflicto ha derivado enviolencia,
no se intenta aquí hacer un tratado sobre ésta. El concepto
de conflicto no implica necesariamente el de violencia. Identificar
ambos conceptos es una muy común treta ideológica para imponer
criterios y descalificar a los otros.[3],
precisamente porque , en principio, nadie desea ser objeto de ella. Tampoco
puede afirmarse que conflicto y violencia no tienen relación
alguna, lo cual sería una afirmación sumamente ingenua, si
no es que criminal. Aunque un ser humano normalmente quiere evitar la violencia
(y en muchas ocasiones puede lograrlo), nunca podrá evitar vivir
el conflicto.
Pecando
de Zubiri,podría afirmar
que el conflicto tiene un fundamento material (no el único),
más radical que el de la violencia. Desde el principio de impenetrabilidad
de la materia[4]
podría buscarse tal fundamento del conflicto, mientras que la violencia
bien puede tener un fundamento apenas biológico (competencia depredador-presa)y
psicológico (homo, homini lupus).
El concepto primitivo del tiempo fatalmente cíclico:El hombre contra la naturaleza
Posiblemente
a partir de la experiencia de múltiples ciclos naturales, las primeras
culturas[5]
se formaron un concepto cíclico del tiempo (el eterno retorno de
lo ya vivido. v. gr.: a todo invierno le sigue una primavera). La cosmovisión
panteísta que atribuía a cada fuerza natural una personalidad
deificada, exigiendo tributo para continuar con su función vitalizadora,
establecía una especie de comercio de satisfactores, a cambio de
favores y suerte. No re-ligarse con los dioses como ellos lo exigían
traería consecuencias fatales. Así, era necesario un ofrecimiento
específico para cada actividad vital y/o de protección (v.
gr.: luz solar, evitar rayos, buen temporal agrícola, victorias
guerreras, etc.).
Reflexionando
atrevidamente afirmaría que era de mucha mayor importancia y dimensión
esta relación con las fuerzas naturales personales, que los conflictos
de intereses con otros grupos humanos y culturales (al menos para su esquema
subjetivo de prioridades). Porque congraciándose con la deidad correspondiente,
estaría asegurado resolver victoriosamente cualquier conflicto "terreno".
De cualquier manera esta relación trascendente con los dioses sería
problemática e insegura. Dado que aún cumpliendo con lo supuestamente
exigido, constatarían en ocasiones que no aparecía el efecto
deseado, con la consecuente suposición de un cambio caprichoso enla
voluntad sobrenatural.
Si
estos razonamientosfueran correctos,elconflicto
de estas primeras culturas sería más sentido con las fuerzas
naturales, y no tanto con otros grupos humanos. El verdadero interlocutor
del conflicto, con quien habría que negociar intereses, sería
la naturaleza azarosa. Serían los seres humanos en conflicto
fatal con la naturaleza. Fatal por lo cíclicamente aleatorio
del comportamiento natural, y por lo ineludible de la relación de
éste con el ser humano[6].
La actitud de estas culturas ante el conflicto trascendental, sería
de indefensión y fatalidad ante lo inescrutablemente regular[7].
Grecia, el ciclo se empieza a romper:El hombre contra los dioses, para alcanzar su propio destino, cualquiera que éste sea
La
tragedia de Prometeo encadenadopresenta
una transición problemática en la concepción griega
de tiempo, historia y destino. Proyectados los propios conceptos culturales
sobre el panteón griego, Prometeo representa al hombre (arquetípico)
que lucha por conquistar su destino verdadero. Contra esta novedad se enfila
la tradicional concepción del conflicto fatal y cíclico con
la naturaleza, que es representado por la bina Cronos-Zeus (la tiranía
cíclica y caprichosa de la Naturaleza).
La
actitud de rebeldíade Prometeo
ante Zeus desmitifica la concepción histórica tradicional.
Prometeo lucha, no por un horizonte abierto y progresivo de autodeterminación,
sino por descubrir, y cumplir,el
propio destino pre-determinado por la Moira, cualquiera que éste
sea.
El
conflicto principal parece ser el lograr llegar al tiempo y lugar correcto
de la cita con el destino desconocido-determinado (no lograrlo implica
quedar encadenado en la fatalidad cíclica). La actitud reflejada
es de inseguridad, vencida con voluntad personal. Romper el ciclo
temporal natural y abrirse a un futuro lineal, halagador o no. En este
contexto problemático, los conflictos surgidos accidentalmente deben
superarse para llegar a tiempo a la cita con el destino. El propio destino
(la particularidad de la persona misma) está en juego y pende de
un hilo, a punto de perderse en la indefinición, encadenada al eterno
retorno. Sería como una carrera de obstáculos larguísima,
donde cualquier error-tropiezo implicaría perderse a sí mismo.
No se trata de conquistar la felicidad o "el cielo", sino tan sólo
el ser persona (y no una mera comparsa). Angustioso debió
ser el vivir este conflicto trascendental, del poder discernir entre
los obstáculos para encontrarse con el destino, de la ruta determinada
por el destino mismo[8].
Suena
caricaturesco, pero esta es una concepción que rezagadamente aún
actúa en las concepciones cotidianas de la vida en el mundo occidental[9].
El horizonte abierto para los semitas:La fidelidad del conflicto, contra los diferentes
La
concepción espacio temporal semita de la creación no terminada,
fundamenta la concepción de historia lineal, abierta y ascendente,
y también la noción de la libertad del pueblo, de unirse
o no, al proyecto divino para concluir lo empezado. Tal plan es que el
hombre-pueblo habite la tierra, en libertad y plenitud[10].
Hay
un conflicto interno primario: ser fiel o no a tal plan creador.Supuesta
la unión libre de voluntades (divina-humanas) para escribir esa
historia (de creación-salvación), el conflicto se traslada
al exterior de esa unión de fidelidad: los otros (gentiles,
paganos increyentes, malvados etc. etc.) Ambos conflictos (la libre fidelidad
primaria, y el conflicto contra lo diferente) podrían haber marcado
la historia que va definiendo a este pueblo como el elegido. La actitud
ante la fidelidad es asumida como legalismo (v. gr. fariseos, esenios
etc.) y ante el conflicto de preservarse de lo otro, requiere aversión
y determinación tajante (v. gr. huida de Egipto, conquista y
limpieza étnica a la llegada a Canaán, radicalismo obcecado
de los zelotas anti-romanos......
guerra de los seis días)[11].
Aceptar lo diferente sería renunciar a la novedad de la visión
histórica de co-creación, de la cual se desea ser co-protagonista.
Paradoja o no, se quiere defender la novedad apropiada[12]
cerrándose a lo otro (supuesto como viejo-muerto). Una cerrazón
que volverá a aparecer en otras etapas históricas (v. gr.
revolucionarismo socialista en época de Stalin).
El
conflicto social en este esquema cultural implicaría contraposición
con los distintos, básicamente. Y la actitud básica
ante el conflicto sería de radicalidad sin tregua, porque
en ello se juega la fidelidad básica a su Dios (algo así
como guerra santa).
Cristianismo antiguo y su historia dual:Enfilar baterías sólo hacia el conflicto metafísico.
La
historia para el cristianismo primitivo, abandona la tierra (llámese
Canán o como se quiera) y se muda místicamente, pero partida
en dos:una, elevada a los cielos
(Jerusalén, la ciudad de Dios) y otra, recluida en los abismos (Babilonia,
ciudad del mal, de Caín). El conflicto de fidelidad, mencionadoantes,
toma ahora papel central y casi único. El campo de batalla no es
ahora la tierra prometida, sino que ha pasado al interior del hombre ,
ni los enemigos son tan fácilmente identificables como los distintos,
sino que está en uno mismo (la venialidad de la carne). No se trata
de construir la creación, sino de apuntarse, a tiempo, al proyecto
terminado, aunque aún por llegar,de
Dios. Cualquier otro conflicto es distractor y vanal ante la importancia
de la lucha mística bien vs mal. Agustín llegaría
a decir (algo así como) que se debía aprovechar la pax
romana (aunque básicamente no la consideraba justa) para dedicarse
a la salvación del alma, de las almas[13].
Luego entonces la actitud ante el conflicto místico debía
ser de fidelidad sospechosa (hasta de uno mismo).
Ante
los conflictos humanos la actitud propia debía ser la provisionalidad
del peregrino, que está a punto de ser rescatado del mundo.
Entonces la actitud ante el conflicto social, si no era indolencia, era
pasiva,estoica, de poner la otra
mejilla aunque en ello vaya la vida. En realidad es un rechazo al conflicto,
considerando el vivirlo activamente[14]
como meramente infructuoso.
Vico, el caudal histórico moderno:El accidente histórico del conflicto, inevitable marcador del nuevo rumbo.
La
imagen de la historia como un caudaloso río con una dirección
y un fluir rápido y constante, podría no ser muy fiel a la
filosofía de la historia de Vico, pero sí muy conveniente
para el actual análisis somero. El conflicto social ya no sería
resultado (ni accidental ni esencial) de una lucha mistico-moral sino resultado
del fluir turbulento; siendo capaz en ocasiones de cambiar completamente
la ruta del cauce (como en el caso de las revoluciones)
Por
lo mismo la causa del conflicto, además de material[15],
sería inevitable, y los cambios revolucionarios conflictivos, casi
sólo una vuelta a la tortilla, un nuevo cauce necesario.
Extrapolando
esta concepción temerariamente, se estima que una posible actitud
ante esta concepción de conflicto sería una actitud activa,
no de cambio intencionado, sino de previsión ante las posibles nuevas
condiciones. Es decir leer los signos de los tiempos, del conflicto,
para saber acomodarse al nuevo cauce. Algo así como navegar en canoa
por los rápidos. Una actitud ,no de sujeto de la historia, sino
de supervivencia.
Tres idealismos, tresterminalismos:
En
proximidad temporal y en cierto modo influenciándose progresivamente
por acción o reacción (Herder®
Kant ®
Hegel) establecen desde el idealismo (humanista uno, racionalista los siguientes)
conceptos de historia específicos, con sus consecuencias respecto
al conflicto.
Herder y las historias particulares:El conflicto de encontrar el destino colectivo propio.
La
historia fluye naturalmente hacia estadíos superiores, pero por
diversos cauces, según la cultura que viva este fluir. Esto permitiría
suponer la existencia, no de una, sino varias historias y por lo mismo
con diversas terminales independientes.
Aparte
de los conflictos de turbulencia al estilo Vico, esta concepción
de historia podría suponer un conflicto más: el conflicto
de un proceso histórico fluyendo por varios cauces muy distintos.
Chocando en ocasiones. Debido a la igual valoración de los puntos
terminales, podría suponerse que la actitud asumida ante el conflicto
histórico-cultural (ante lo otro) debiera ser de tolerancia
respetuosa. Cuánto se habría ganado si, siendo esto verdad,
hubiera formado parte dominante de la cultura europea de las épocas
subsecuentes.
El idealismo conveniente de Kant:"Les va a doler pero les va a gustar", o, "comamos y bebamos que mañana llegaremos".
Para
Kant la conflictividad de la historia no sólo es inevitable sino
francamente conveniente. Las leyes natural-históricas transforman
todo conflicto en progreso social. Lo que a nivel personal (micro) es una
revoltura de maldad-bondad morales, a nivel social-histórico (macro)
se traduce en progreso benéfico (como la guerra que supone la aparición
de nuevas tecnologías que tarde o temprano se usarán a favor
de la sociedad que antes destruyó). No habría varias historias
sino sólo una y universal. Por lo mismo los conflictos inter-nacionales-culturales
también arrojarían progreso a la única historia. La
nación vencedora sería la más apta (algo así
como un darwinismo social)[16].
La
actitud ante el conflicto que podría extrapolarse de esta concepción
histórica va muy de acuerdo al liberalismo más radical de
cuidar sólo por los intereses propios más inmediatos
(suponiendo que no tendrán consecuencias nefastas para la totalidad
social). Esto es, vivir el conflicto activamente de tal manera que se
salga positivamente[17]
lo mejor librado de cada situación, dentro de un marco legal
que, en principio, garantizaría igualdad inicial de circunstancias.
Por
su afinidad con los vientos culturales liberales, es entendible por qué
influyó más este tipo de pensamiento que el de Herder, por
ejemplo.
Sería
atrevido, pero posible afirmar que esta filosofía de la historia
permea aún, porque le resulta sumamente conveniente,a
la sociedad capitalista neoliberal (que seguro se tomaría menos
esfuerzos, sistemático-intelectuales, para aplicar sin miramientos
tales conceptos).
Hegel,dialéctica sobre el cauce kantiano:Todo sea por el triunfo de la razón superior y la libertad (...las nuestras).
A
partir de su metafísica, Hegel considera que la historia va avanzando
a pasos discretos[18](dialéctica).
Cada paso es un avance, por contraposición, con los anteriores.
Cada progresohistórico apunta
a la supremacía de la razón(a
fin de cuentas considerada como la esencia humana) y la libertad humanas,
debido a una ley natural (ideal) que regiría la historia[19].
También sería una filosofía de la historia terminalista
en cuanto siente cercano el estadío en el que él puede esperar
el florecimiento supremo de razón y libertad (el propio estado prusiano).
En
esta concepción podría suponerse que el conflicto debería
vivirse no sólo por interés de sacar la mayor ventaja personal
posible, aprovechando la redención de la ley natural que conduce
sus resultados al progreso, sino que también podría tener
una buena dosis de motivación humanista-nacionalista. No
sería extraño encontrar algunas raíces ideológicas
posteriormente manipuladas por el nacionalsocialismo (sin responsabilidad
explícita de Hegel).
Marx, lo material busca la justicia:Conflicto, de mal necesario a herramienta de cambio. Finalmente la ingenuidad se hace maniquea.
Llega
a la misma conclusión Hegeliana del avance dialéctico de
la historia, pero no por fundamentación filosófica, sino
por una supuesta inducción histórica (materialista en cuanto
que niega la existencia de entes rectores a priori, sean divinos,
o "naturales") poniendo en el deseo humano de equidad y justicia la direccionalidad
progresiva de la historia. El progreso socio-histórico sería
irreversible, no por un automatismo idealista, sino por la composición
mayoritaria de aquellos que conscientemente desean la justicia que se les
ha negado. El conflicto social, corporativizado en forma de lucha de clases,
sería el motor de ese cambio intencionado que busca la socialización
de los medios de producción, para una distribución justa[20]
de la riqueza. La razón humana es progreso, en tanto que encuentra
mejores formas-medios de producción de satisfactores, y estos progresos
condicionarían necesariamente cambios sociales dialécticos.
Es la primera filosofía que coloca al hombre mismo como sujeto-centro
de la historia. También es finalista en cuanto que señala
que socializando los medios de producción y desapareciendo clases
sociales y el estado se llegaría al comunismo, fin de la historia,
en cuanto que se habría llegado a la mayor justicia social[21]
(no ya la razón o libertad individual hegelianas).
En
sus aplicaciones históricas se llegó a una cerrazón
dogmática análoga a la semítica-farisea. Por defender
la novedad revolucionaria de cualquier claudicación, y/o contaminación
imperceptible de burguesía, se cerró a cualquier novedad
y se caricaturizaron-simplificaron dogmáticamente sus postulados,
en un intento aprehensivo-enfermizo por conservar su potencialidad histórica
al máximo[22].
Se llegó a un supuesto realismo, más bien ingenuo, en el
que quien opinara diferente por tener una visión distinta, o más
compleja,de la realidad, era acusado
de alienación ideológica burguesa (es decir contaminación
e infidelidad morbosas) ,descalificándolo automáticamente.
El cambio se esclerotizó en obcecación malamente puritana
y farisea.
A
fin de cuentas la actitud ante el conflicto fue muy activa,
en una amplia gama de concreciones: desde el aprovechamiento de las incongruencias
e injusticias propias del capitalismo, en forma de reivindicaciones sociales
justas, hasta la idolatría del conflicto en y por sí mismo[23],
en tanto proporcionaba sensación de vivir en la "punta de la revolución"(y
la seguridad sicológica enfermiza que esto proporcionaba). En ocasiones
la actitud ante el conflicto tomó tintes de "guerra santa". Otra
actitud derivada de esto es el olvido de la persona, en aras del
supuesto bien común revolucionario (que sólo la vanguardia
preclara del partido era capaz de definir), llegando a un estoicismo martirial
sumamente desgastante (para el individuo y la misma causa perseguida...).
En muchas ocasiones la causa era fácil evasión a conflictos
meramente personales no superados (posible causa de la atomización
histórica de la izquierda en muchos países, antes y después
del muro).
Muchos
marxistas por aprehensión enfermiza de fidelidad, traicionaron el
pensamiento mismo de Marx, caricaturizándolo. El análisis
marxiano, certero para el s xix, aporta buenas intuiciones para explicar
algunos aspectos de la realidad social. Sin embargo su vigencia no radicaría
en hacerlo funcionar aportando datos actualizados a un viejo esquema. Sería
como querer resucitar un muerto inyectándole aire fresco.
Ellacuría, realismo radical desde Centroamérica:Arrostrar el conflicto en búsqueda inteligente de posibilidades.
Si
bien asume varios análisis acertados de la teoría marxiana,
es esencialmente distinto. Esto ocurre, entre otras cosas, en que descansa
en un sistema filosófico radicalmente diferente[24]
que afirmaría (en su filosofía primera) no en que el hombre
tenga que buscar un acceso a la realidad, sino que no puede escaparse de
ella(porque él mismo es real). La realidad está en él
y él está en la realidad[25].
Luego entonces la verdad (que la realidad esté aprehendida en la
intelección, como realidad) es radicalmente democrática.
Cualquiera puede, activa y esforzadamente, no solo estar en la realidad
que le está presente, sino marchar en búsqueda de cada vez
mayor conocimiento de la realidad (sin pretensión ingenua de agotarla
o llegar a absolutos, conocimientos definitivos etc.) Ahora no sólo
los intelectuales (orgánicos o no) pueden ser sujetos de la historia
(eliminando vanguardismos o elitismos privatizadores dela
verdad), sino que la historia socialla
podrían ir transformando los hombres y mujeres que se tomen el esfuerzo
racional[26],
afectivo y ético de buscar (o inventar) en la realidad las posibilidades
que la misma realidad puede contener. Los hombres y mujeres que no quieran
evadir su realidad sino hacerse cargo directo de ella, buscando posibilidades,
optando y deliberando-actuando, pueden autoposeerse como personas y aportar
significativa -mas no definitiva o mesiánicamente- a la humanización
de la historia (el máximo nivel de realidad[27]).
Este
concepto de realidad histórica (no de historia en cuanto enumeración
simplemente acumulativa de hechos) lo construyeron Zubiri y Ellacuría
desde la realidad conflictiva centroamericana (para este sistema, el lugar
desde donde se marcha en busca de mayor realidad es determinante). Si bien
el esquema de pensamiento no expresa directamente actitudes vividas frente
al conflicto, podrían interpolarse a partir de algunos conceptos
y sucesos conectados.
No
habría evasión al conflicto
(Ellacuría no huyó de la zona conflictiva salvadoreña
para teorizar), ni enfrentamiento ingenuo u obcecado (en alguna
ocasión reprendió duramente a un grupo de sus estudiantes
que lanzaron un lluvia de jitomates a la embajada norteamericana. "Se lucha
con la inteligencia[28]
no con jitomates" parece que dijo).
El
buscar la estructura profunda de la realidad (fundamentos de la cosa real)
no es definitivo, ni ingenuamente está asegurada la verdad profunda
(hay diversos grados, desde la ineludible, verdades duales, por lo mismo
equivocables, y profundas, sólo comprobables después de lograr
ardua experiencia directa con la realidad). Siempre que se encontrara un
fundamento, abriría la posibilidad de encontrar un sin-número
más de los mismos, más profundos, sistémicamente relacionados.
entonces sólo podría conocer el fundamento del conflicto
concreto, haciéndose cargo directamente de él y sus relaciones
sistémicas con el resto de la realidad mundanal. Para desenmascarar
las ideologizaciones es necesario un trabajo filosófico realista
que encuentre los verdaderos fundamentos del juicio ideologizado emitido,
y así poder desmentirlo en la realidad presente a todos[29].
Por supuesto que para hacerse cargo de un conflicto la persona pone
en juego toda su realidad, empezando por su materialidad, y si esta
(u otras dimensiones de su realidad) falla, podría quedar trunca
la búsqueda del conjunto fundamento-posibilidad-superación,del
conflicto[30].
Por
lo anterior se afirma que la actitud ante el conflicto, derivado de este
esquema intelectivo sería arrostrar el conflicto en búsqueda
inteligente de posibilidades de humanización, para reallizarlas
procesual y socialmente[31].
Es
posible que este sistema de pensamiento no tenga tantas concreciones (ahora
o en el futuro) como el materialismo histórico marxiano (por lo
mismo no se le critica aquí tan duramente como aquél), o
el idealismo liberalista de Kant. A ver si la realidad da de sí.
Posmodernidad, ¿vuelta a muchos pasados?Conflictos innecesarios conviven tolerantemente.
Una
de las características comunes de la infinidad de posmodernidades
posmodernismos que existen, es la ausencia y/o incredulidad ante, los meta-relatos[32].
Por lo mismo no se podría enunciar uno para caracterizar esta nueva
época cultural.
Algunas
corrientes neoliberales afirman que ha llegado el final de la historia,
porque la sociedad ha llegado a un grado máximo de avance tecnológico-económico-cultural.
Resultan más ingenuos que los marxistas que auguraban que después
del comunismo, nada. Para estas posturas, el conflicto no sólo es
privado[33]
e intrascendente (¿ya que cambios podría haber?), sino indeseable.
Se confunde mañosamente conflicto con violencia (como se explicó
antes), y se reduce el concepto de esta última a la de tipo físico
(y no emocional, psicológica, de injusticia social y económica).
La actitud deseada ante el conflicto sería de evasión
por parte del individuo privado, y de apropiación exclusiva
de las decisiones activas por parte de quienes sienten dereho[34]
de dirigir los destinos colectivos (desde la estructura económica
o polític-cultural).
Otras
corrientes, mas parecidas al existencialismo de principios de siglo: nada
tiene sentido excepto la esfera de lo personal. Se asume casi exclusivamente
la gravedad del conflicto personal, posiblemente por reacción al
desmedido impersonalismo del revolucionarismo sesentero. Para quienes sólo
tienen ojos para lo macro-social, son personas evadidas de la realidad,
humanos "light". El conflicto vivido sería la búsqueda
del yo y del tú originales (que no es decir "nuevos", una trampa
comercial típica del modernismo). El conflicto se sufre, a veces
hasta la depresión, nada estoicamente. Si de ello brota nueva
vida sería más profunda y verdadera.
También
la época se ha caracterizado por nuevas búsquedas, un tanto
desesperadas, por la dimensión trascendental que se sintió
perdida (¿lo estuvo?). Las direcciones en que se busca son muy variadas:
·novedades
integralistas de la experiencia trascendental humana (como el new age),
·reflexiones
teológico-sociales, en continuidad con el cambio buscado en los
sesentas, a partir de realidades concretas e injustas (como las muchas
teologías de la liberación en AL, África, Asia etc.),
que ahora buscan valorar de nuevo la experiencia religiosa popular,
·espiritualidades
maravillosas contra-rutina (como el movimiento carismático y ciertas
sectas pentecostales),
·mesianismos
trasnochados (como ciertas sectas de reciente fabricación, "doom`s
day religions")
·y
nuevos integrismos más rígidos que antes (como la involución
de la iglesia católica, restauraciones de estados religiosos islámicos
etc.).
Las
actitudes ante elconflicto religioso
no han cambiado mucho a través del tiempo: intolerancia fanática,
a excepción de honrosas excepciones.
Al
desaparecer aparentemente la bi-polarización este-oeste, ha sido
sustituida un tanto artificialmente por otras polaridades, o multipolaridades,
de orden más bien económico (grupos de libre comercio antagónicos
en Asia, América y Europa). Algunas voces señalan que la
verdadera polaridad es norte-sur (pero de hecho ambos polos no lo son,
precisamente porque no son "uno"). Congresos internacionales van, cumbres
mundiales vienen, pero la actitud ante el conflicto de intereses es el
velado deseo de que siga prevaleciendo el factor económico (del
máximo beneficio).
Otro
efecto posible de la despolarización pareciera ser el resurgimiento
de nacionalismos recalcitrantes. La actitud ante los conflictos que esto
genera es simple, agresión irracional, guerra santa, o nacionalista,
o de limpieza étnica es lo mismo. Nadie debería de marginar
estos fenómenos de la posmodernidad.
Es
cierto que parece el fin de la historia, pero la vuelta a las historias
particulares, estructuralmente distintas y conactitudes
y soluciones radicalmente distintas también.
Se
dice que la Posmodernidad es la época de la tolerancia (¿?),
pero esto no implica de ninguna manera ausencia de conflicto (posiblemente
debido a su fundamento material y otras mil razones). Luegoentonces co-existen
muchos conflictos que no se habían visto juntos en algún
tiempo.
Posmodernidad:
¿La historia en muchas versiones? ¿Vuelta a muchos pasados?
¿Conflictos innecesarios sufridos tolerantemente? Quién
sabe ahora...