Actitudes frente al conflicto humano

Un acercamiento desde varias concepciones filosóficas de la historia

Humberto Macías Navarro

Guadalajara, 1995
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Alcance

La presente reflexión se hace a partir de lo estudiado y discutido en el curso de (Introducción a la) Filosofía de la Historia[1]. Pese al título de la asignatura, el presente escrito es una recapitulación personal de sentidos y no una argumentación filosófica, ni mucho menos una enumeración de datos. Asimismo, a partir de los diferentes conceptos de historia[2], a lo largo de diferentes etapas de la humanidad, se intenta una comprensión de las actitudes ante el hecho y concepto de conflicto y su función en tales esquemas de pensamiento.

Planteamiento

El conflicto personal, social (y podría decirse, histórico) ha estado presente desde que el hombre es tal. Ante este hecho se han asumido diversas actitudes, según la función que ejerce el conflicto en el marco conceptual de cada cultura (decir que siempre ha habido filosofía de la historia sería falso). 

Si bien en muchas ocasiones en la historia el conflicto ha derivado enviolencia, no se intenta aquí hacer un tratado sobre ésta. El concepto de conflicto no implica necesariamente el de violencia. Identificar ambos conceptos es una muy común treta ideológica para imponer criterios y descalificar a los otros.[3], precisamente porque , en principio, nadie desea ser objeto de ella. Tampoco puede afirmarse que conflicto y violencia no tienen relación alguna, lo cual sería una afirmación sumamente ingenua, si no es que criminal. Aunque un ser humano normalmente quiere evitar la violencia (y en muchas ocasiones puede lograrlo), nunca podrá evitar vivir el conflicto. 

Pecando de Zubiri,podría afirmar que el conflicto tiene un fundamento material (no el único), más radical que el de la violencia. Desde el principio de impenetrabilidad de la materia[4] podría buscarse tal fundamento del conflicto, mientras que la violencia bien puede tener un fundamento apenas biológico (competencia depredador-presa)y psicológico (homo, homini lupus).

El concepto primitivo del tiempo fatalmente cíclico:El hombre contra la naturaleza

Posiblemente a partir de la experiencia de múltiples ciclos naturales, las primeras culturas[5] se formaron un concepto cíclico del tiempo (el eterno retorno de lo ya vivido. v. gr.: a todo invierno le sigue una primavera). La cosmovisión panteísta que atribuía a cada fuerza natural una personalidad deificada, exigiendo tributo para continuar con su función vitalizadora, establecía una especie de comercio de satisfactores, a cambio de favores y suerte. No re-ligarse con los dioses como ellos lo exigían traería consecuencias fatales. Así, era necesario un ofrecimiento específico para cada actividad vital y/o de protección (v. gr.: luz solar, evitar rayos, buen temporal agrícola, victorias guerreras, etc.).

Reflexionando atrevidamente afirmaría que era de mucha mayor importancia y dimensión esta relación con las fuerzas naturales personales, que los conflictos de intereses con otros grupos humanos y culturales (al menos para su esquema subjetivo de prioridades). Porque congraciándose con la deidad correspondiente, estaría asegurado resolver victoriosamente cualquier conflicto "terreno". De cualquier manera esta relación trascendente con los dioses sería problemática e insegura. Dado que aún cumpliendo con lo supuestamente exigido, constatarían en ocasiones que no aparecía el efecto deseado, con la consecuente suposición de un cambio caprichoso enla voluntad sobrenatural. 

Si estos razonamientosfueran correctos,elconflicto de estas primeras culturas sería más sentido con las fuerzas naturales, y no tanto con otros grupos humanos. El verdadero interlocutor del conflicto, con quien habría que negociar intereses, sería la naturaleza azarosa. Serían los seres humanos en conflicto fatal con la naturaleza. Fatal por lo cíclicamente aleatorio del comportamiento natural, y por lo ineludible de la relación de éste con el ser humano[6]. La actitud de estas culturas ante el conflicto trascendental, sería de indefensión y fatalidad ante lo inescrutablemente regular[7].

Grecia, el ciclo se empieza a romper:El hombre contra los dioses, para alcanzar su propio destino, cualquiera que éste sea

La tragedia de Prometeo encadenadopresenta una transición problemática en la concepción griega de tiempo, historia y destino. Proyectados los propios conceptos culturales sobre el panteón griego, Prometeo representa al hombre (arquetípico) que lucha por conquistar su destino verdadero. Contra esta novedad se enfila la tradicional concepción del conflicto fatal y cíclico con la naturaleza, que es representado por la bina Cronos-Zeus (la tiranía cíclica y caprichosa de la Naturaleza).

La actitud de rebeldíade Prometeo ante Zeus desmitifica la concepción histórica tradicional. Prometeo lucha, no por un horizonte abierto y progresivo de autodeterminación, sino por descubrir, y cumplir,el propio destino pre-determinado por la Moira, cualquiera que éste sea. 

El conflicto principal parece ser el lograr llegar al tiempo y lugar correcto de la cita con el destino desconocido-determinado (no lograrlo implica quedar encadenado en la fatalidad cíclica). La actitud reflejada es de inseguridad, vencida con voluntad personal. Romper el ciclo temporal natural y abrirse a un futuro lineal, halagador o no. En este contexto problemático, los conflictos surgidos accidentalmente deben superarse para llegar a tiempo a la cita con el destino. El propio destino (la particularidad de la persona misma) está en juego y pende de un hilo, a punto de perderse en la indefinición, encadenada al eterno retorno. Sería como una carrera de obstáculos larguísima, donde cualquier error-tropiezo implicaría perderse a sí mismo. No se trata de conquistar la felicidad o "el cielo", sino tan sólo el ser persona (y no una mera comparsa). Angustioso debió ser el vivir este conflicto trascendental, del poder discernir entre los obstáculos para encontrarse con el destino, de la ruta determinada por el destino mismo[8].

Suena caricaturesco, pero esta es una concepción que rezagadamente aún actúa en las concepciones cotidianas de la vida en el mundo occidental[9].

El horizonte abierto para los semitas:La fidelidad del conflicto, contra los diferentes

La concepción espacio temporal semita de la creación no terminada, fundamenta la concepción de historia lineal, abierta y ascendente, y también la noción de la libertad del pueblo, de unirse o no, al proyecto divino para concluir lo empezado. Tal plan es que el hombre-pueblo habite la tierra, en libertad y plenitud[10].

Hay un conflicto interno primario: ser fiel o no a tal plan creador.Supuesta la unión libre de voluntades (divina-humanas) para escribir esa historia (de creación-salvación), el conflicto se traslada al exterior de esa unión de fidelidad: los otros (gentiles, paganos increyentes, malvados etc. etc.) Ambos conflictos (la libre fidelidad primaria, y el conflicto contra lo diferente) podrían haber marcado la historia que va definiendo a este pueblo como el elegido. La actitud ante la fidelidad es asumida como legalismo (v. gr. fariseos, esenios etc.) y ante el conflicto de preservarse de lo otro, requiere aversión y determinación tajante (v. gr. huida de Egipto, conquista y limpieza étnica a la llegada a Canaán, radicalismo obcecado de los zelotas anti-romanos...... guerra de los seis días)[11]. Aceptar lo diferente sería renunciar a la novedad de la visión histórica de co-creación, de la cual se desea ser co-protagonista. Paradoja o no, se quiere defender la novedad apropiada[12] cerrándose a lo otro (supuesto como viejo-muerto). Una cerrazón que volverá a aparecer en otras etapas históricas (v. gr. revolucionarismo socialista en época de Stalin).

El conflicto social en este esquema cultural implicaría contraposición con los distintos, básicamente. Y la actitud básica ante el conflicto sería de radicalidad sin tregua, porque en ello se juega la fidelidad básica a su Dios (algo así como guerra santa).

Cristianismo antiguo y su historia dual:Enfilar baterías sólo hacia el conflicto metafísico.

La historia para el cristianismo primitivo, abandona la tierra (llámese Canán o como se quiera) y se muda místicamente, pero partida en dos:una, elevada a los cielos (Jerusalén, la ciudad de Dios) y otra, recluida en los abismos (Babilonia, ciudad del mal, de Caín). El conflicto de fidelidad, mencionadoantes, toma ahora papel central y casi único. El campo de batalla no es ahora la tierra prometida, sino que ha pasado al interior del hombre , ni los enemigos son tan fácilmente identificables como los distintos, sino que está en uno mismo (la venialidad de la carne). No se trata de construir la creación, sino de apuntarse, a tiempo, al proyecto terminado, aunque aún por llegar,de Dios. Cualquier otro conflicto es distractor y vanal ante la importancia de la lucha mística bien vs mal. Agustín llegaría a decir (algo así como) que se debía aprovechar la pax romana (aunque básicamente no la consideraba justa) para dedicarse a la salvación del alma, de las almas[13]. Luego entonces la actitud ante el conflicto místico debía ser de fidelidad sospechosa (hasta de uno mismo). 

Ante los conflictos humanos la actitud propia debía ser la provisionalidad del peregrino, que está a punto de ser rescatado del mundo. Entonces la actitud ante el conflicto social, si no era indolencia, era pasiva,estoica, de poner la otra mejilla aunque en ello vaya la vida. En realidad es un rechazo al conflicto, considerando el vivirlo activamente[14] como meramente infructuoso.

Vico, el caudal histórico moderno:El accidente histórico del conflicto, inevitable marcador del nuevo rumbo.

La imagen de la historia como un caudaloso río con una dirección y un fluir rápido y constante, podría no ser muy fiel a la filosofía de la historia de Vico, pero sí muy conveniente para el actual análisis somero. El conflicto social ya no sería resultado (ni accidental ni esencial) de una lucha mistico-moral sino resultado del fluir turbulento; siendo capaz en ocasiones de cambiar completamente la ruta del cauce (como en el caso de las revoluciones) 

Por lo mismo la causa del conflicto, además de material[15], sería inevitable, y los cambios revolucionarios conflictivos, casi sólo una vuelta a la tortilla, un nuevo cauce necesario.

Extrapolando esta concepción temerariamente, se estima que una posible actitud ante esta concepción de conflicto sería una actitud activa, no de cambio intencionado, sino de previsión ante las posibles nuevas condiciones. Es decir leer los signos de los tiempos, del conflicto, para saber acomodarse al nuevo cauce. Algo así como navegar en canoa por los rápidos. Una actitud ,no de sujeto de la historia, sino de supervivencia.

Tres idealismos, tresterminalismos: 

En proximidad temporal y en cierto modo influenciándose progresivamente por acción o reacción (Herder® Kant ® Hegel) establecen desde el idealismo (humanista uno, racionalista los siguientes) conceptos de historia específicos, con sus consecuencias respecto al conflicto.

Herder y las historias particulares:El conflicto de encontrar el destino colectivo propio.

La historia fluye naturalmente hacia estadíos superiores, pero por diversos cauces, según la cultura que viva este fluir. Esto permitiría suponer la existencia, no de una, sino varias historias y por lo mismo con diversas terminales independientes.

Aparte de los conflictos de turbulencia al estilo Vico, esta concepción de historia podría suponer un conflicto más: el conflicto de un proceso histórico fluyendo por varios cauces muy distintos. Chocando en ocasiones. Debido a la igual valoración de los puntos terminales, podría suponerse que la actitud asumida ante el conflicto histórico-cultural (ante lo otro) debiera ser de tolerancia respetuosa. Cuánto se habría ganado si, siendo esto verdad, hubiera formado parte dominante de la cultura europea de las épocas subsecuentes.

El idealismo conveniente de Kant:"Les va a doler pero les va a gustar", o, "comamos y bebamos que mañana llegaremos".

Para Kant la conflictividad de la historia no sólo es inevitable sino francamente conveniente. Las leyes natural-históricas transforman todo conflicto en progreso social. Lo que a nivel personal (micro) es una revoltura de maldad-bondad morales, a nivel social-histórico (macro) se traduce en progreso benéfico (como la guerra que supone la aparición de nuevas tecnologías que tarde o temprano se usarán a favor de la sociedad que antes destruyó). No habría varias historias sino sólo una y universal. Por lo mismo los conflictos inter-nacionales-culturales también arrojarían progreso a la única historia. La nación vencedora sería la más apta (algo así como un darwinismo social)[16].

La actitud ante el conflicto que podría extrapolarse de esta concepción histórica va muy de acuerdo al liberalismo más radical de cuidar sólo por los intereses propios más inmediatos (suponiendo que no tendrán consecuencias nefastas para la totalidad social). Esto es, vivir el conflicto activamente de tal manera que se salga positivamente[17] lo mejor librado de cada situación, dentro de un marco legal que, en principio, garantizaría igualdad inicial de circunstancias. 

Por su afinidad con los vientos culturales liberales, es entendible por qué influyó más este tipo de pensamiento que el de Herder, por ejemplo. 

Sería atrevido, pero posible afirmar que esta filosofía de la historia permea aún, porque le resulta sumamente conveniente,a la sociedad capitalista neoliberal (que seguro se tomaría menos esfuerzos, sistemático-intelectuales, para aplicar sin miramientos tales conceptos).

Hegel,dialéctica sobre el cauce kantiano:Todo sea por el triunfo de la razón superior y la libertad (...las nuestras).

A partir de su metafísica, Hegel considera que la historia va avanzando a pasos discretos[18](dialéctica). Cada paso es un avance, por contraposición, con los anteriores. Cada progresohistórico apunta a la supremacía de la razón(a fin de cuentas considerada como la esencia humana) y la libertad humanas, debido a una ley natural (ideal) que regiría la historia[19]. También sería una filosofía de la historia terminalista en cuanto siente cercano el estadío en el que él puede esperar el florecimiento supremo de razón y libertad (el propio estado prusiano).

En esta concepción podría suponerse que el conflicto debería vivirse no sólo por interés de sacar la mayor ventaja personal posible, aprovechando la redención de la ley natural que conduce sus resultados al progreso, sino que también podría tener una buena dosis de motivación humanista-nacionalista. No sería extraño encontrar algunas raíces ideológicas posteriormente manipuladas por el nacionalsocialismo (sin responsabilidad explícita de Hegel).

Marx, lo material busca la justicia:Conflicto, de mal necesario a herramienta de cambio. Finalmente la ingenuidad se hace maniquea.

Llega a la misma conclusión Hegeliana del avance dialéctico de la historia, pero no por fundamentación filosófica, sino por una supuesta inducción histórica (materialista en cuanto que niega la existencia de entes rectores a priori, sean divinos, o "naturales") poniendo en el deseo humano de equidad y justicia la direccionalidad progresiva de la historia. El progreso socio-histórico sería irreversible, no por un automatismo idealista, sino por la composición mayoritaria de aquellos que conscientemente desean la justicia que se les ha negado. El conflicto social, corporativizado en forma de lucha de clases, sería el motor de ese cambio intencionado que busca la socialización de los medios de producción, para una distribución justa[20] de la riqueza. La razón humana es progreso, en tanto que encuentra mejores formas-medios de producción de satisfactores, y estos progresos condicionarían necesariamente cambios sociales dialécticos. Es la primera filosofía que coloca al hombre mismo como sujeto-centro de la historia. También es finalista en cuanto que señala que socializando los medios de producción y desapareciendo clases sociales y el estado se llegaría al comunismo, fin de la historia, en cuanto que se habría llegado a la mayor justicia social[21] (no ya la razón o libertad individual hegelianas).

En sus aplicaciones históricas se llegó a una cerrazón dogmática análoga a la semítica-farisea. Por defender la novedad revolucionaria de cualquier claudicación, y/o contaminación imperceptible de burguesía, se cerró a cualquier novedad y se caricaturizaron-simplificaron dogmáticamente sus postulados, en un intento aprehensivo-enfermizo por conservar su potencialidad histórica al máximo[22]. Se llegó a un supuesto realismo, más bien ingenuo, en el que quien opinara diferente por tener una visión distinta, o más compleja,de la realidad, era acusado de alienación ideológica burguesa (es decir contaminación e infidelidad morbosas) ,descalificándolo automáticamente. El cambio se esclerotizó en obcecación malamente puritana y farisea.

A fin de cuentas la actitud ante el conflicto fue muy activa, en una amplia gama de concreciones: desde el aprovechamiento de las incongruencias e injusticias propias del capitalismo, en forma de reivindicaciones sociales justas, hasta la idolatría del conflicto en y por sí mismo[23], en tanto proporcionaba sensación de vivir en la "punta de la revolución"(y la seguridad sicológica enfermiza que esto proporcionaba). En ocasiones la actitud ante el conflicto tomó tintes de "guerra santa". Otra actitud derivada de esto es el olvido de la persona, en aras del supuesto bien común revolucionario (que sólo la vanguardia preclara del partido era capaz de definir), llegando a un estoicismo martirial sumamente desgastante (para el individuo y la misma causa perseguida...). En muchas ocasiones la causa era fácil evasión a conflictos meramente personales no superados (posible causa de la atomización histórica de la izquierda en muchos países, antes y después del muro).

Muchos marxistas por aprehensión enfermiza de fidelidad, traicionaron el pensamiento mismo de Marx, caricaturizándolo. El análisis marxiano, certero para el s xix, aporta buenas intuiciones para explicar algunos aspectos de la realidad social. Sin embargo su vigencia no radicaría en hacerlo funcionar aportando datos actualizados a un viejo esquema. Sería como querer resucitar un muerto inyectándole aire fresco.

Ellacuría, realismo radical desde Centroamérica:Arrostrar el conflicto en búsqueda inteligente de posibilidades.

Si bien asume varios análisis acertados de la teoría marxiana, es esencialmente distinto. Esto ocurre, entre otras cosas, en que descansa en un sistema filosófico radicalmente diferente[24] que afirmaría (en su filosofía primera) no en que el hombre tenga que buscar un acceso a la realidad, sino que no puede escaparse de ella(porque él mismo es real). La realidad está en él y él está en la realidad[25]. Luego entonces la verdad (que la realidad esté aprehendida en la intelección, como realidad) es radicalmente democrática. Cualquiera puede, activa y esforzadamente, no solo estar en la realidad que le está presente, sino marchar en búsqueda de cada vez mayor conocimiento de la realidad (sin pretensión ingenua de agotarla o llegar a absolutos, conocimientos definitivos etc.) Ahora no sólo los intelectuales (orgánicos o no) pueden ser sujetos de la historia (eliminando vanguardismos o elitismos privatizadores dela verdad), sino que la historia socialla podrían ir transformando los hombres y mujeres que se tomen el esfuerzo racional[26], afectivo y ético de buscar (o inventar) en la realidad las posibilidades que la misma realidad puede contener. Los hombres y mujeres que no quieran evadir su realidad sino hacerse cargo directo de ella, buscando posibilidades, optando y deliberando-actuando, pueden autoposeerse como personas y aportar significativa -mas no definitiva o mesiánicamente- a la humanización de la historia (el máximo nivel de realidad[27]).

Este concepto de realidad histórica (no de historia en cuanto enumeración simplemente acumulativa de hechos) lo construyeron Zubiri y Ellacuría desde la realidad conflictiva centroamericana (para este sistema, el lugar desde donde se marcha en busca de mayor realidad es determinante). Si bien el esquema de pensamiento no expresa directamente actitudes vividas frente al conflicto, podrían interpolarse a partir de algunos conceptos y sucesos conectados.

No habría evasión al conflicto (Ellacuría no huyó de la zona conflictiva salvadoreña para teorizar), ni enfrentamiento ingenuo u obcecado (en alguna ocasión reprendió duramente a un grupo de sus estudiantes que lanzaron un lluvia de jitomates a la embajada norteamericana. "Se lucha con la inteligencia[28] no con jitomates" parece que dijo).

El buscar la estructura profunda de la realidad (fundamentos de la cosa real) no es definitivo, ni ingenuamente está asegurada la verdad profunda (hay diversos grados, desde la ineludible, verdades duales, por lo mismo equivocables, y profundas, sólo comprobables después de lograr ardua experiencia directa con la realidad). Siempre que se encontrara un fundamento, abriría la posibilidad de encontrar un sin-número más de los mismos, más profundos, sistémicamente relacionados. entonces sólo podría conocer el fundamento del conflicto concreto, haciéndose cargo directamente de él y sus relaciones sistémicas con el resto de la realidad mundanal. Para desenmascarar las ideologizaciones es necesario un trabajo filosófico realista que encuentre los verdaderos fundamentos del juicio ideologizado emitido, y así poder desmentirlo en la realidad presente a todos[29]. Por supuesto que para hacerse cargo de un conflicto la persona pone en juego toda su realidad, empezando por su materialidad, y si esta (u otras dimensiones de su realidad) falla, podría quedar trunca la búsqueda del conjunto fundamento-posibilidad-superación,del conflicto[30].

Por lo anterior se afirma que la actitud ante el conflicto, derivado de este esquema intelectivo sería arrostrar el conflicto en búsqueda inteligente de posibilidades de humanización, para reallizarlas procesual y socialmente[31].

Es posible que este sistema de pensamiento no tenga tantas concreciones (ahora o en el futuro) como el materialismo histórico marxiano (por lo mismo no se le critica aquí tan duramente como aquél), o el idealismo liberalista de Kant. A ver si la realidad da de sí.

Posmodernidad, ¿vuelta a muchos pasados?Conflictos innecesarios conviven tolerantemente.

Una de las características comunes de la infinidad de posmodernidades posmodernismos que existen, es la ausencia y/o incredulidad ante, los meta-relatos[32]. Por lo mismo no se podría enunciar uno para caracterizar esta nueva época cultural.

Algunas corrientes neoliberales afirman que ha llegado el final de la historia, porque la sociedad ha llegado a un grado máximo de avance tecnológico-económico-cultural. Resultan más ingenuos que los marxistas que auguraban que después del comunismo, nada. Para estas posturas, el conflicto no sólo es privado[33] e intrascendente (¿ya que cambios podría haber?), sino indeseable. Se confunde mañosamente conflicto con violencia (como se explicó antes), y se reduce el concepto de esta última a la de tipo físico (y no emocional, psicológica, de injusticia social y económica). La actitud deseada ante el conflicto sería de evasión por parte del individuo privado, y de apropiación exclusiva de las decisiones activas por parte de quienes sienten dereho[34] de dirigir los destinos colectivos (desde la estructura económica o polític-cultural).

Otras corrientes, mas parecidas al existencialismo de principios de siglo: nada tiene sentido excepto la esfera de lo personal. Se asume casi exclusivamente la gravedad del conflicto personal, posiblemente por reacción al desmedido impersonalismo del revolucionarismo sesentero. Para quienes sólo tienen ojos para lo macro-social, son personas evadidas de la realidad, humanos "light". El conflicto vivido sería la búsqueda del yo y del tú originales (que no es decir "nuevos", una trampa comercial típica del modernismo). El conflicto se sufre, a veces hasta la depresión, nada estoicamente. Si de ello brota nueva vida sería más profunda y verdadera.

También la época se ha caracterizado por nuevas búsquedas, un tanto desesperadas, por la dimensión trascendental que se sintió perdida (¿lo estuvo?). Las direcciones en que se busca son muy variadas: 

·novedades integralistas de la experiencia trascendental humana (como el new age), 

·reflexiones teológico-sociales, en continuidad con el cambio buscado en los sesentas, a partir de realidades concretas e injustas (como las muchas teologías de la liberación en AL, África, Asia etc.), que ahora buscan valorar de nuevo la experiencia religiosa popular,

·espiritualidades maravillosas contra-rutina (como el movimiento carismático y ciertas sectas pentecostales),

·mesianismos trasnochados (como ciertas sectas de reciente fabricación, "doom`s day religions") 

·y nuevos integrismos más rígidos que antes (como la involución de la iglesia católica, restauraciones de estados religiosos islámicos etc.).

Las actitudes ante elconflicto religioso no han cambiado mucho a través del tiempo: intolerancia fanática, a excepción de honrosas excepciones. 

Al desaparecer aparentemente la bi-polarización este-oeste, ha sido sustituida un tanto artificialmente por otras polaridades, o multipolaridades, de orden más bien económico (grupos de libre comercio antagónicos en Asia, América y Europa). Algunas voces señalan que la verdadera polaridad es norte-sur (pero de hecho ambos polos no lo son, precisamente porque no son "uno"). Congresos internacionales van, cumbres mundiales vienen, pero la actitud ante el conflicto de intereses es el velado deseo de que siga prevaleciendo el factor económico (del máximo beneficio).

Otro efecto posible de la despolarización pareciera ser el resurgimiento de nacionalismos recalcitrantes. La actitud ante los conflictos que esto genera es simple, agresión irracional, guerra santa, o nacionalista, o de limpieza étnica es lo mismo. Nadie debería de marginar estos fenómenos de la posmodernidad.

Es cierto que parece el fin de la historia, pero la vuelta a las historias particulares, estructuralmente distintas y conactitudes y soluciones radicalmente distintas también. 

Se dice que la Posmodernidad es la época de la tolerancia (¿?), pero esto no implica de ninguna manera ausencia de conflicto (posiblemente debido a su fundamento material y otras mil razones). Luegoentonces co-existen muchos conflictos que no se habían visto juntos en algún tiempo.

Posmodernidad: ¿La historia en muchas versiones? ¿Vuelta a muchos pasados? ¿Conflictos innecesarios sufridos tolerantemente? Quién sabe ahora...



[1]En el Instituto Libre de Filosofía y Ciencias, en Guadalajara. Institución de la Compañía de Jesús en México. A.R.
[2]Que no necesariamente se enumerarán en el desarrollo del texto.
[3]Los otros en cuanto que no son como yo soy, o quier o que sean.
[4]Dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Así mismo podría decirse al revés un cuerpo no puede ocupar dos espacios al mismo tiempo, lo que recuerda el principio económico básico (y fuente histórico de conflictos) de: los recursos de los seres humanos son limitados, mientras que sus necesidades son ilimitadas. Este principio bien podría ser el fundamento material del conflicto humano.
[5]Primeras no solo en sentido cronológico, pues todavía existen en entornos aislados, o pervaden otras culturas sincréticamente.
[6]Por más que el hombre conquistara la naturaleza, no podría evitar esta relación, puesto que lleva la naturaleza aún en su sangre (organicidad biológica).
[7]Algo de esta y otras concepciones temporal-históricas sigue actuando de alguna forma en nuestras culturas actuales.
[8]Como lo vivido por Edipo al descubrir que un supuesto hecho accidental (matar a un oponente trivial en el camino) era en realidad cumplir su fatal destino (siendo que el muerto era su padre, y terminaba casado con su madre).
[9]En vez de Moira, ahora en ocasiones le llamamos voluntad de Dios (también oculta y determinada desde la su eternidad) y vivimos la angustia de "dar el ancho" y cumplirla.
[10]Por supuesto que en esta nueva concepción trascendente, se cuelan vestigios actuantes de los esquemas anteriores. Así vemos en algunos momentos al Dios castigador de la infidelidad de su pueblo, y profetas escogidos desde antes de su nacimiento para una misión específica. El ingrediente importante y diferenciador sería la libertad del pueblo elegido para asumir la alianza con dios.
[11]Esta visión parcial puede parecer anti-semita, pero no deja de ser eso: una visión parcial, desde las actitudes ante el conflicto.
[12]hecha propia, asumida.
[13]Además de que en alguna ocasión tal orden imperial fuera invocado por Agustín para proteger a los católicos de "los herejes" donatistas, que les aventajaban en número y beligerancia.
[14]Vivirlo activamente no implica buscar pleitos, sino implicaría asumir el conflictocomo real (existente aunque cierre los ojos), y actuar éticamente en consecuencia.
[15]Material en cuanto que no es resultado de una voluntad personalsobre natural.
[16]Esta filosofía histórica recuerda también mucho las premisas de la teoría económica clásica liberal. También con leyes naturales (la mano mágica) que equilibran automáticamente precio, oferta, demanda, asignación de recursos y florecimiento de lo más competitivo (no por valores éticos aplicados correctamente, sino porque todos estarían defendiendo equitativamente los propios intereses, de tal manera que la suma de máximas eficiencias micro, (egoístas) necesariamente daría como resultado un máximo de eficiencia a nivel macro (libertad y equidad social). Esto último es difícil de probar matemáticamente, mucho más econónico-socialmente.
[17]En cuanto apreciable. No en un plan metafísico, sino palpablemente físico. No por se está catalogando a Kant como positivista, ni mucho menos.
[18]Esto es discontinuos.
[19]Natural pero no materialista, esto es idealista porque se supone su existencia a priori sin encontrar su fundamento real.
[20]No que a cada quién le den "lo que le toca" o "le pertenece", sino lo que necesita para vivir dignamente.
[21]Desde los esquemas actuales pareciera no muy bien fundamentada la afirmación de que realmente la socialización total, la homogeneización y desaparición del estado (si fueran físicamente posibles) causaran necesariamente la justicia y bienestar social como se afirmaba.
[22]O por motivaciones menos dignas.
[23]Que recuerda en algo el idealismo kantiano, en el sentido de que mágicamente proporcionaría los resultados de progreso-justicia deseados.
[24]Construido por Xavier Zubiri.
[25]Para no idealizar el concepto de realidad, sería más propio decir que las cosas reales le están presentes al hombre y él a las cosas reales, de manera que todo lo real está en una funcionalidad específica con el resto de las cosas reales.
[26]Dentro de las muchas racionalidades que existen. Más precisamente serían no racionalidades sino métodos racionales distintos (v. gr. el filosófico, matemático, poético, teológico etc.).
[27]Someramente los niveles de realidad serían el espacio-temporal (material), el biológico, el humano-personal, el impersonal-social (complementario del anterior) y finalmente el histórico.
[28]Inteligencia es inseparable del sentir, y de búsqueda de mayor realidad hasta dar problemáticamente con el fundamento más profundo (posiblemente) alcanzado sobre la realidad que se desea cambiar, para encontrar sus posibilidades reales de cambio.
[29]Afirmación derivada del artículo de Ellacuría: La Función Liberadora de la Filosofía.
[30]Esto no implica mesianismos despersonalizados. Cada persona solo puede partir de sus posibilidades reales.
[31]Sabiendo que para Zubiri-Ellacuría el componente social de la historia se funda en la componente impersonal de la personeidad (no es un juego de palabras), puede asumirse que un hombre no puede ser "el" sujeto de la historia (cuando mucho de su historia biográfica). Tal protagonismohistórico correspondería no a un individuo sino a un conjunto relacionado sistémicamente de personas que (enmayor o menor influencia idividual, la dominancia de lo real) se hacen cargo de buscar las posibilidades que proporciona la realidad, desde un marco ético humanizador. Por así decirlo la historia se determina conjuntamente por las posibilidades que por sí misma puede dar la realidad histórica (sin proporcionarle personalidad fetichizada, sinoun funcionamiento estructural real) y el esfuerzo intelectual-praxico de las personas (no solo individuos) que se hacen cargo de esa realidad.
[32]Explicaciones complexivas de la realidad, y por obviedad de la historia. Todos los esquemas de pensamiento histórico enunciados arriba son , precisamente, meta-relatos.
[33]No sólo encerrado en el ámbito individualista, sino expropiado y de uso exclusivo para los organismos gubernamentales de conflicto...
[34]Por más que se cacareen valores democráticos en un sentido y en otro, de hecho se considera que este derecho es exclusivo para los iniciados (por preparación académica, participación destacada en los bienes de capital, o manejo de medios de comunicación unidireccionales). En contraposición con el sistema zubiriano, en este marco conceptual, tienen acceso a conocer la realidad unos cuantos iniciados pensantes; separados de la gran masa que sólo siente sus pasiones cuasi-animales de necesidad de satisfactores.